Spencer Tunik convence a miles de personas para posar desnudas

Mujeres, hombres, adultos, jóvenes, rubios, morenos, pelirrojos, castaños. Sí. Y todos como Dios los trajo al mundo. Bienvenido al trabajo del fotógrafo Spencer Tunik, una nueva forma de nudismo en la que, para enseñar tus partes más íntimas, sólo tienes que enterarte de la nueva convocatoria de Spencer. Allí encontrarás a miles de personas en la vía pública orgullosos de participar en lo que algunos consideran arte contemporáneo. En mi opinión, un simple recurso para llamar la atención de medios y sociedad. De acuerdo que tiene su complejidad técnica. No debe ser nada fácil coordinar a cientos de personas con sus partes colganderas a la vista y no desconcentrarse. “Emm…ummhh…Perdona, si tú, el del vello púbico naranja ¿Te importa colocarte un poco más abajo? En el extremo de tu nalga derecha refleja demasiado la luz…”. Me imagino a mí misma y seguro que estaría más incómoda que ellos, que, naturalmente, son voluntarios y nadie les obliga. Se sienten a gusto con su cuerpo y supongo que es su manera de demostrarlo.

Profundizando un poco en el aspecto sociológico que puede estar detrás de todo esto, puede que Tunik intente denunciar con su obra la obsesión por el culto al cuerpo, las ansias de enseñar ese costoso trabajo de gimnasio, o simplemente puede hacer un manifiesto a la libertad de expresión de las personas en lugares públicos y urbanos (también estoy segura de que si lo hiciera en espacios rurales no sería ni la mitad de conocido). En mi opinión, su objetivo es provocar; abrir debate y remover conciencias o simplemente, hacer sonreír a los viandantes y telespectadores que observan, ojipláticos, el panorama.

Realmente el desnudo siempre ha sido un tema peliagudo, y aunque por los siglos de los siglos se ha estado pintando y fotografiando el cuerpo (normalmente femenino) desnudo, parece que nunca se había hecho en masa y menos todavía, con público presente. Por tanto, sigue dando mucho que hablar. En mi caso, y aun arriesgándome a que me tachen de monjil, prefiero guardar mi desnudez para la intimidad de mi casa o de quien me de la gana, porque lo considero algo privado y muy personal, pero desde luego no en plena calle. Tampoco me apetecería ser testigo de la performance, instalación o como quiera que la llame. ¿Qué necesidad de ver las partes de otro sin querer hacerlo?. Creo que es algo que los nudistas tampoco se plantean y no vale “Al que no le guste que no mire”. A ver, los ojos se te van solos ante cualquier dato anómalo que registra tu retina y, por mucho que digan, ver a gente desnuda por la calle, lo es.

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