Crónica de un engaño

Peter, director ejecutivo de una compañía de software para ordenadores, lleva casado más de 20 años con Lisa, una diseñadora de zapatos. De súbito, ésta desaparece de su vida.A tenor de cuanto observamos, Lisa y Peter parecen ser un matrimonio feliz. Viven cerca de Cambridge, y la empresa que Peter ha fundado y dirige es una de las triunfadoras en Silicon Fen, la zona de negocios high-tech en torno a aquella ciudad británica. Lisa es una diseñadora de zapatos de alta costura con éxito. Ambos tienen una hija, Abigail, apenas con la veintena, quien mantiene con su padre una relación tirante. Abigail vive con su novio, George, picapedrero en la obra de la Catedral de Ely, donde Abigail es ayudante de ventas en la librería. Cuando Lisa fallece, Peter revisa sus cosas y halla una nota en el tacón de uno de los zapatos de un par de color rojo. En la misma se lee: "Lago Como." Perplejo, es obvio que la nota se ha colocado ahí para que él la encontrara, aunque no entiende su significado pues jamás ha estado en tal lugar. Tras preguntarle a su hija qué puede indicar la nota, ésta confiesa no saberlo y muestra resentimiento ante el interrogatorio, como si estuviera tratando de hacer que su hija ejerciera como detective. Peter usa "Lago Como" a manera de contraseña ante un archivo del portátil de su mujer al que no puede acceder, en el que finalmente puede observar fotografías de Lisa con otro hombre. Asimismo, halla e-mails procedentes de alguien llamado Ralph, quien en apariencia ha sido amante de su esposa durante algún tiempo en el pasado, y que actualmente estaba tratando de revivir la relación. Ayudado por uno de los integrantes de la plantilla de su empresa, Peter localiza la dirección de Ralph; reside en Milán. Afrontando el enorme paso que significa responder al e-mail como si se tratara de Lisa, viaja a Italia, halla a Ralph y entabla amistad con él. Juega a ajedrez con el mismo en tanto escucha sus increíbles historias y le sonsaca información por medio de e-mails en los que suplanta a Lisa, sin jamás revelar su identidad.

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