Dancing Dreams. Aprendiendo con Pina Bausch

Durante diez meses, todos los sábados un puñado de jóvenes son seleccionados por la compañía de Pina Bausch, para ensayar con ellos, bajo la atención de la propia bailarina. La intención es montar el espectáculo “Kontakthof”.”Kontakthof” es el término para denominar a una casa de citas y fue un espectáculo que se estrenó en 1978 con un gran recibimiento. La obra representa diversas actitudes e inquietudes como los fracasos, los intentos de acercamiento y la pequeña línea que separa la ternura y la brutalidad. Todo esto es lo que trata la coreógrafa de escenificar sobre las tablas. Estos improvisados alumnos vienen de diversos tipos de núcleos familiares: unos son ricos y otros no. Muchos de ellos no han bailado nunca, y menos aún danza contemporánea. Lo que les pasa por la cabeza, su opinión sobre la familia, su visión del mundo, o sus primeras relaciones sentimentales, van madurando al mismo tiempo que mejoran los ensayos. Por ejemplo, la joven que interpreta a la “chica de rosa”, cuyo padre falleció, o otro muchacho musulmán de nacionalidad rumana, que cuenta los problemas de su familia para integrarse en la sociedad.Con la ayuda de Joséphine Ann Endicott y Béatrice Billet, dos de las bailarinas de la compañía, los jóvenes apreciarán el sentido de la obra y el valor de su propio papel en la misma.

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