5 cosas que aprender de Audrey Hepburn

No puede decirse que el icono de la elegancia por excelencia, Audrey Hepburn, tuviese una vida fácil. No obstante, fue su misterio y la personalidad de Audrey Hepbourn lo que enamoró a todo Hollywood. Nacida en Bruselas en el año 1929 es el mito entre los mitos. Estas son las cosas que se pueden aprender de una mujer como Audrey Hepburn y que a día de hoy nos sirven a la perfección.

Una infancia marcada por la guerra

La niñez de esta mítica actriz estuvo marcada por el periodo de entreguerras. Este conflicto y el hecho de tener un padre que nunca le hizo demasiado caso y que acabó abandonándola afectaron al carácter de Hepburn, convirtiéndola en una criatura de psicología melancólica, reservada y callada. Le gustaba mucho estar sola y los que la conocían afirmaban que pocas veces se la veía reír. No obstante, esto no impidió que Audrey triunfara en la vida.

Ethiopia UNICEF || Derek Hudson/Sygma/Corbis

Cómo aprender a ser como Audrey Hepburn

Lo que esta maravillosa mujer nos dejó como legado fue su eterna elegancia. Su estilo era de lo más natural y sencillo. Sin embargo, causaba sensación allá por donde pisaba. Su formación como bailarina influyó en su porte, así como su origen humilde en su carácter afable, pero la elegancia, la clase, la gracia, le era tan natural su icónica belleza.

Otros rasgos que han caracterizado a este mito y que todas las mujeres deberíamos aprender de Audrey Hepbourn son:

  1. La elegancia no solo se lleva por fuera. Audrey Hepburn era una mujer muy prudente. Su imagen nunca se vio envuelta bajo ningún escándalo. Y aunque su vida era de dominio público su nombre jamás se vio marcado por la polémica. Tener clase va mucho más allá de tener estilo vistiendo.
  2. Su belleza iba más lejos de la mujer excesivamente arreglada. Hepburn sabía estar divina con el pelo enredado, con un pañuelo o una toalla en la cabeza. Los encantos de esta joven belga estaban presentes en cualquier ocasión.
  3. Audrey Hepbourn dedicó gran parte de su vida a ayudar a los más desfavorecidos. Desde 1955 hasta 1993, tres meses antes de su muerte, Audrey ejerció de embajadora de buena voluntad de Unicef y creó la Audrey Hepburn Children’s Fund. Todo un ejemplo de que las mujeres pueden llevar a cabo proyectos humanitarios de éxito.
  4. Su secreto era la naturalidad. Era capaz de ser espontanea ante sus allegados, pero dulcemente distante con los desconocidos. Ese misterio que siempre la rodeaba volvía locos a la mayoría de los hombres que se acercaban a ella. Y es que una mujer siempre debe saber guardar lo mejor de sí misma solo para aquellas personas que se lo merecen.
  5. Audrey Hepburn demostró con su carrera que no solo era un rostro bonito y que la belleza no estaba reñida con el talento. Su recuerdo está tan presente porque además era buena actriz. Estuvo nominada al Oscar por sus interpretaciones en “Sabrina”, “sola en la oscuridad”, “historia de una monja”, “desayuno con diamantes” y “vacaciones en Roma” aunque sólo esta última logró que se alzara con la estatuilla.

A día de hoy podemos dar gracias de que otras mujeres hayan cogido esta esencia reivindicativa social y se hayan convertido en mujeres de bandera, como por ejemplo Emma Watson y su discurso. A pesar de todos estos rasgos esenciales para ser una mujer como Audrey Hepburn la mayoría de sus admiradores destacan de ella que supo envejecer con la misma elegancia con la que nació. A diferencia de los famosos de hoy en día, para Audrey no existió el bisturí. Ni las arrugas ni las canas lograron enturbiar la belleza impertérrita de este icono que lució el paso de los años con gran orgullo.

En definitiva, el éxito de este mito es que supo mostrarse tal y como era en todo momento. Escogiendo muy bien con quien podía ser realmente ella misma. Cada mujer tiene su propia belleza y debe saber explotarla tanto por fuera como por dentro.

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